Burkas en el bazar de Kabul


Azam, de 33 años, es un vendedor de burkas que no quiere que sus hijas vistan uno. Despacha las prendas en un bazar de la calle en Kabul, a 10 y 15 dólares, “el de mejor calidad”.

Azam, de 33 años, vende burkas en un mercado de Kabu. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Azam, de 33 años, vende burkas en un mercado de Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Sus ojos son casi del azul añil que las telas que cubren sus percheros.

Un vendedor de frutos secos en un bazar de Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Un vendedor de frutos secos en un bazar de Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Contrastan con la hilera de coloridos puestos de frutos secos que hay en frente y la arena de la calle. Azam lleva diez años en el negocio y tiene dos hijas. Quiere que estudien: “Espero que sean doctoras”, afirma.

Mercado de Kabul. LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Mercado de Kabul. LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Llegan dos clientes, de barba larga y turbante, manosean los tejidos durante un rato, los exponen a la luz, no se deciden y se marchan sin nada.

Uno de los mercados en la calle de Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Uno de los mercados en la calle de Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Una motocicleta cargada de matamoscas se hace paso como puede entre el gentío

Una motocicleta en un mercado de Kabul. LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Una motocicleta en un mercado de Kabul. LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

De pronto, irrumpe un bulto azul añil del que asoman unas sandalias de dedo. Debajo está Frishta.

Una mujer bajo un bruka compra ropa de niña en un mercado en Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Una mujer bajo un bruka compra ropa de niña en un mercado en Kabul. FOTO: LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

Su marido no la permite ir a hacer la compra sin burka. La acompañan tres de sus hijas. Tiene cinco.

Dos vendedores echan cuentas a ojo de la venta de burkas.

Mustafa, de 18 años, que ha heredado el negocio de su padre, asegura que vende en torno a 40 prendas al día. Aunque insiste en que el período talibán (1996-2001) fueron mejores tiempos para las ventas “porque su uso era obligatorio”.

Azam discrepa: “Ahora se vende más porque con los talibanes las mujeres no podían salir a la calle”. Cree que es un negocio que nunca desaparecerá porque “forma parte de la cultura afgana”.

bu1

Mujer con burka en un bazar de Kabul. LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

No hay cifras oficiales pero el azul constante de la calle colorea la lentitud de los cambios en Afganistán.

–Y,  si la mujeres dejan de vestir burka, ¿a qué te dedicarás Azam? –pregunto.

–Venderé otra cosa, posiblemente zapatos –responde.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s