Y, ¿si la crisis la hubiera gestionado Picasso?


A diferencia de la música, no hay niños prodigios en la pintura. Lo que la gente percibe como genio prematuro es el genio de la infancia. No desaparece gradualmente a medida que envejece. Es posible que ese niño se convierta en un verdadero pintor un día, quizás incluso en un gran pintor”.

Pablo Ruiz Picasso.

Si a alguien le digo que, después de viajar a cuatro países asiáticos, de entrevistar a media docena de ministros y otros tantos expertos, de comer como una reina en Gyeongju y descubrir que las picaduras que me traje del hostal de Singapur no eran de mosquito sino de chinche, la solución a la ecuación la encontré en un museo, subestimaría mi trabajo.

Pero ahí estaba la respuesta, en letras blancas descomunales sobre una pared roja del Museo del Patrimonio de Hong Kong: PICASSO.

Exposición de Picasso en el Museo del Patrimonio de Hong Kong. FOTO de: Lola García-Ajofrín.

Había viajado a Asia con un objetivo muy claro, descubrir los ingredientes de éxito de los mejores sistemas educativos del mundo, a los que para este proyecto había denominado como ‘Gigantes de la Educación’.

Mi recorrido formaba parte de las exigencias del guion:

Cuatro de los cinco mejores sistemas educativos del mundo son asiáticos, según la OCDE, que desde 2000, cada tres años, evalúa a los estudiantes de 15 años en Ciencias, Matemáticas y Lectura, en la que se conoce como la evaluación PISA. Shanghái, Corea del Sur, Finlandia, Hong Kong y Singapur, encabezaron la última prueba (2009).

No solo eso, Hong Kong y Singapur, que se situaban en los puestos 17 y 15 en la evaluación sobre comprensión lectora PIRLS, en solo cinco años (2006), pasaron al segundo y cuarto puesto de la tabla, respectivamente; entre 2000 y 2009, la puntuación media de lectura de Corea del Sur mejoró en 15 puntos, el equivalente a casi 5 meses aprendizaje –en Hong Kong lo hizo en 8 puntos– y en Shanghai, el promedio en Matemáticas de los alumnos de 15 años es de un nivel de dos a tres años superior al de sus pares de Australia, EE.UU, Reino Unido y Europa.

Y así acabé en Hong Kong, frente a la “Mujer durmiendo en un sillón” de Picasso, una de las 55 piezas de sus más de 20.000 obras en vida, que se exponían, hasta el 22 de julio, en el Museo del Patrimonio; y sin dejar de dar vueltas a la cabeza.

Picasso. Museo del Patrimonio de Hong Kong.

Pensaba en los desayunos a base de sandía, café y tostadas, en el Robert Black College, con el profesor Kai-ming Cheng, presidente de Educación de la Universidad de Hong Kong, que no dejaba de repetir aquello de que, “en Asia, la educación es como el ticket de entrada”; en la obsesión por los examenes, que en Corea del Sur, ha obligado a establecer un toque de queda de las 10 de la noche a las academias privadas para que los niños descansen y que en Hong Kong han convertido en celebreties multimillonarias a algunos de sus tutores –el más famoso es el caso de King Richard Eng, cofoundador del Beacon College, con unos ingresos anuales, dicen, de 1.5 millones de dólares al año, de los que presume con un Lamboghuini amarillo–; y en la difícil dialéctica disciplina/iniciativa.

Pero sobre todo, no me sacaba de la cabeza una palabra que unos y otros, políticos, profesores y padres habían pronunciado en cada uno de mis conversaciones en aquel viaje: ‘creatividad’.

Miraba el vestido amarillo chillón de la pintura, aquel trazo redondeado que igual que el respaldo podría haber sido un tobogán y ese ojo, tan largo como después sería mi viaje de vuelta del museo al college. Y pensaba: ¿quién le enseñó creatividad a Picasso?

“Si el cubismo es un arte de transición, estoy seguro que la única cosa que saldrá de él es otra forma de cubismo”, respondía el propio pintor desde una de las paredes. Me puse a anotar como loca todas las frases de la sala, como si en aquellas palabras del artista malagueño, en una exposición puntual de un munseo de Hong Kong, estuviese la solución que andaba buscando.

“Ahora mismo, el debate educativo es también un debate económico”, me había dicho el profesor Kai-ming aquella mañana, “hablando de producción, de formación, de productividad, de empleabilidad, es una discusión económica”. ¿Estábamos creando, acaso, otra forma de crisis?

Una pareja entrelazaba los dedos frente a “El hombre con un bigote”. Mientras, a mi me venía a la cabeza la célebre conferencia de Ken Robinson en el TED de 2006: ¿Las escuelas matan la creatividad? En la que sostenía: “Todos los niños tienen talento y los malgastamos implacablemente. Mi opinión es que ahora la creatividad es tan importante en educación como la alfabetización y deberíamos darle el mismo estatus” y en la que añadió, precisamente, una frase de Picasso: “Todos los niños nacen artistas. El problemas es seguir siendo artistas mientras crecemos”.

El siglo XXI se ha convertido en una cultura del copy/paste. Pretendemos salir de la crisis haciendo lo mismo que nos condujo a ella –pero con menos recursos– de igual modo que pretendemos que un niño con un rendimiento deficiente en clase apruebe el curso haciendo lo mismo que le llevó a suspender pero con menos autoestima y sin sus compañeros de clase: repitiendo.

Esto funcionaba antes, cuando los cambios se producían a tan largo plazo que aprendices podrían descubrir casi de todo del oficio de sus maestros, como los hijos de los padres de la vida y los alumnos de los docentes de los conocimientos. Pero nos guste o no, ya no es así.

Las dilatadas cifras de desempleo juvenil de Europa –donde el argumento es que hay exceso de titulados y escasez en los títulos de las habilidades que requieren los nuevos puestos de trabajo– así como la carencia de creatividad en los bien hechos sistemas educativos asiáticos es el mismo: el mundo ha cambiado sin preaviso; el sistema no.

A lo mejor, el error no está en la respuesta sino en la pregunta: Y, ¿si la crisis la hubiese gestionado Picasso?

“Todo lo que puede ser imaginado es real”, dejó escrito el artista.

[“Un pintor es un hombre que pinta lo que vende, un artista es un hombre que vende lo que pinta”, PICASSO (un freelance)].

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Una respuesta a “Y, ¿si la crisis la hubiera gestionado Picasso?

  1. Me ha resultado extremadamente interesante la publicación puesto que la creatividad es en buena parte innovación y eso hace al hombre mejorar.

    No sé bien como se pueden fomentar correctamente las habilidades creativas de una persona -de eso entiende usted más que yo- para que no se queden estancadas puesto que en ello influyen demasiados factores que hacen que, en definitiva, sea un privilegio ser diferente al resto.

    Leeré siempre que pueda el blog. Gracias por su publicación.

    Un efusivo saludo.

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