Un suicidio y una “extranjera aterrorizada” en Hong Kong


Creo que fue el olor a lejía lo que me hizo dudar de si aquello se trataba de una obra. Había vallas, en círculo y un hombre borraba con un cepillo el desenlace de aquella historia, como cualquier otro tipo de basura. Después vi la ambulancia y más tarde, cómo se llevaban el cadáver envuelto en una lona verde.

Entrada al Peak Mall de Hong Kong, tras un suicidio.

Fue ayer (30 de mayo), en el Peak Mall de Hong Kong. Habíamos elegido esa noche para subir al punto más alto de la ciudad porque no había niebla y aquella mujer, a saber por qué o por quién, había elegido el mismo momento para quitarse la vida.

“Es un buen día para visitar el ‘Peak'”, nos había dicho un español en un bar de “tapas” de Hong Kong, en el que se escucha a Sabina, se bebe cerveza “Estrella” pero le falta sal al pulpo para parecer gallego.

Cuando llegamos la policía había acordonado el lugar donde todavía se encontraba el cuerpo. El Mall y la terraza contibuaban abiertos.

Cuando llegamos, habían pasado tres horas desde que aquella mujer estampara su cuerpo en plena puerta del centro comercial y a unos metros de una heladería en la que –cuerpo presente– continuaban vendiendo dulces como si tal cosa.

Entonces aparecieron dos fotógrafos del Singtao Daily, un periódico sensacionalista de Hong Kong e impulsivamente, me puse a hacer fotos con ellos. No sé muy bien para qué. ¿Cuál era la noticia?

Había leído sobre el incremento de suicidios en Hong Kong por la presión del trabajo. En 2006, el Tapei Times, se refería en este artículo que tiulaba ‘El suicidio un problema creciente para los profesionales de Hong Kong’, a los 18,6 suicidios por cada 100.000 personas (respecto a los 14,5 de la media mundial) y al incremento de 2,28 entre 1990 y 1994 y de 7,3 entre 1999 y 2003.

Y en 2010, la revista Time dedicaba un reportaje al suicidio de padres e hijos en Hong Kong, en el que Paul Yip, director del Centro para la Investigación y prevención del suicidio en Hong Kong, mencionaba a los 15 casos ocurridos desde comienzos de 2008.

Sin embargo, las cifras todavía estaban lejos de Corea del Sur, que la Organización Mundial de la Salud coloca en el segundo lugar con más suicidios del mundo después de Lituania (31,2 por 100.000 personas en 2010) y donde me había interesado por el tema al conocer que en 2010 se habían suicidado 146 estudiantes y que el gobierno había empezado a tomar medidas por la obsesión de los padres con las notas de sus hijos. En 2009, por ejemplo, se estableció un toque de queda a las 10 de la noche que las academias privadas no pueden sobrepasar y desde el pasado año se suprimió la clase de los sábados, que antes era cada dos semanas.

Un hombre limpiaba el desenlace de aquella historia con un cepillo y lejía.

En mi caso, era la tercera coincidencia que me acercaba en la semana al suicidio en Hong Kong: primero, cuando me llamó la atención una indicación en un puente en obras cerca de la Avenida de las Estrellas, en el que se leía: “Don’t jump” (no saltar); después, al confundir por enésima vez la dirección de regreso al Rober Black College, donde me alojaba y tropezarme con la puerta del Centro para la Investigación y prevención del Suicidio, donde pensé que si la magnitud del problema sería proporcional a la del edificio; y tercero, con este incidente, en vivo.

Pero, la española que me acompañaba y que reside en la ciudad desde hace dos décadas era la primera ver que se topaba con un suceso de aquellas características. 

¿Pura anécdota?

“La noticia es que lamentablemente la vida sigue”, respondió. Lo confirmamos al comprobar que ni siquiera habían cerrado la terraza desde la que se había tirado al vacío la mujer. “Supongo que para no ensuciar la imagen del ‘mall'”, me dijo. Contamos lo que queremos, me dije yo.

Mientras, los dos fotógrafos estaban empeñados en que les explicase con detalle cómo me sentía. “Soy periodista como vosotros, ME-DIA”, fue lo único que contesté. Pero uno de ellos me hizo una foto y me imaginé que hoy pasaría esto:

“Extranjera aterrorizada”, según el Singtao Daily.

Ahí estoy… en el Singtao Daily, con explicación incluida:

“Una chica extranjera contempló el panorama aterrorizada”. ¿Esa era la noticia?

(El Singatao Daily menciona que la persona que se suicidó se trataba de una mujer de 60 años con trastornos mentales y que, al principio, cuando la gente la vio en el tejado, creyó que era una modelo hacienda una pelicula… ).

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