R.I.P STEVE JOBS


“Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón“, Steve Jobs (1955-2011)

El sistema le puso la zancadilla al que se convertiría en uno de los mayores innovadores del siglo XX. ‎“La única forma de hacer un trabajo genial, es amar lo que haces”, dijo un día Steve Jobs. Y así lo hizo. La única batalla que no ha superado es la del cáncer. Esta noche, la del 5  de octubre de 2011, ha muerto a los 56 años.  (1955-2011). R.I.P. Sobre esta y sobre el resto de sus luchas, nos deja una gran lección.

Nunca se graduó. Abandonó la universidad a los seis meses porque no tenía dinero para pagarla, eso sí, permaneció un año y medio más como oyente. El sistema, injusto, selectivo, imprudente e ignorante, le puso la zancadilla a Steve Jobs, pero su tenacidad y su talento, pudieron más que un clasista sistema educativo. Steve Jobs se fue, pero nos deja un imperio lleno de manzanas [paradójicamente escribo este post desde un MAC]; nos deja el mensaje de que todo esfuerzo tiene su recompensa; la advertencia, de que si ponemos la zancadilla a otros pequeños Steve Jobs, con menos tenacidad para permanecer 18 meses en la universidad como oyentes, estaremos arrebatando al mundo cantidades inmensas de talento; y nos deja uno de los más célebres discursos que se recuerdan. Este es mi pequeño homenaje. Hoy es día de volver a escuchar a Steve Jobs en Stanford:

Este discurso de Steve Jobs tiene lugar durante la apertura del curso 2005 en la Universidad de Stanford. Un año atrás le habían diagnósticado cáncer. Lo contaba así:

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo parecido a: ‘Si vives cada día como si fuera el último, es muy probable que algún día hagas lo correcto”. A mí me impresionó y desde entonces, durante los últimos 33 años, me miro al espejo todas las mañanas y me pregunto: “Si hoy fuera en último día de mi vida, ¿querría hacer lo que estoy a punto de hacer hoy?’ Y cada vez que la respuesta ha sido “No” por varios días seguidos, sé que necesito cambiar algo.

Recordar que moriré pronto constituye la herramienta más importante que he encontrado para ayudarme a decidir las grandes elecciones de mi vida. Porque casi todo –todas las expectativas externas, todo el orgullo, todo el temor a la vergüenza o al fracaso – todo eso desaparece a las puertas de la muerte, quedando solamente aquello que es realmente importante. Recordar que van a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que tienen algo que perder. Ya están desnudos. No hay ninguna razón para no seguir a su corazón.

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