“Facebook, Twitter y Wikileaks han dejado en calzoncillos a la diplomacia de EEUU”


LOLA GARCÍA-AJOFRÍN, publicado en ESCUELA el 7 de abril de 2011.

El veterano reportero Enrique Meneses recibe en su domicilio al periódico ESCUELA

Nos prohíbe llamarle de usted. Difícil para dirigirse a uno de los maestros del periodismo –con perdón, Enrique-, también nos ha prohibido llamarle ‘maestro’, pero se hace inevitable. El veterano corresponsal en Oriente Medio y la India, Enrique Meneses (Madrid, 1929), ex director del programa A toda plana de Televisión Española y de la edición española de Playboy, creador de Los Aventureros en Radio Nacional y de un largo listado de éxitos a los que siempre acompaña un ‘etcétera’, nos recibe en su domicilio madrileño, para hablar de lo que más le gusta hacer: periodismo. “Yo siempre digo que tengo sangre de tinta… y un poco de güisqui”, asegura en el documental ‘Oxígeno para vivir. De la generación Mágnum a la generación 2.0 ‘, que acaba de presentarse.

Con sarcasmo. Como lleva enfrentándose a la profesión y a la vida desde que publicase su primer reportaje, sobre la muerte de Manolete, cuando era casi un adolescente. “Comprimir 81 años en 78 minutos es difícil”, ironiza el fotorreportero. Lo de octogenario solo es verosímil con el carné de identidad en la mano y un puñado de marcos que ilustran gran parte de la Historia contemporánea desde un mueble de su salón. Nasser, el rey Hussein de Jordania, el Dalái Lama, Salvador Dalí, Martín Luther King Jr o Mohammed Ali son solo algunos de los personajes que ha inmortalizado su cámara. Hoy, con cinco décadas más encima que en la foto que nos muestra junto a Fidel y Raúl Castro –“Raúl es más bajito, pero en esta foto estaba subido en algo”, matiza Meneses-, quien fuera el primer reportero que ascendió a Sierra Maestra con el Ché Guevarra y Fidel Castro durante la Revolución Cubana, se maneja como pez en el agua en las ondas virtuales. Pegado al portátil, teclea antes de empezar una nueva entrada en su blog. Adivinamos a leer el título “El sueño del españolito medio”. “Cuando veo jóvenes veinteañeros manifestarse exigiendo que no se suba la edad de jubilación, me quedo perplejo. ¿Jóvenes veinteañeros que ya están pensando en la jubilación ?” escribirá horas más tarde. Las canas enmascaran el perfil del nativo digital típico. Tiene cuenta de Facebook y Twitter y vende sus históricas fotografías por Flickrs. Antes de empezar reitera: “Estáis en vuestra casa”.

Toda una vida. Empezó en el periodismo a los 17 y tiene 81 ¿Qué titular le pone a esta larga carrera? [a partir de ahora nos tutearemos, por petición expresa].

Te puedo dar tantos. Que se prepare todo el mundo para ser lanza libre (freelance). Yo lo he sido toda mi vida. Porque no vais a tener 200.000 puestos de trabajo, que es la gente que sale todos los años de las facultades. Se está destruyendo empleo. Además, televisiones, radios y periódicos tenían a montones de gentes para hacer montones de cosas que hoy te hace el ordenador. Ahora estaba escribiendo un post sobre lo que la gusta a los españoles la seguridad. Increíble haber pasado de descubrir América a aferrarse a unas oposiciones. Lo que le digo a todos los jóvenes es que no necesitan comprar un piso a los 20 o 21 años, me parece criminal. Es echar raices tan profundas como la de un olmo y no existe la cadena perpetua.

¿Tenemos ‘titulitis’?

La titulitis. En mi vida contrataría a alguien porque me cuente a qué guardería le llevaron sus padres o donde cursó la Primaria. El periodismo es un oficio que se aprende como el de carpintero, al lado de los mejores. Hoy vale más un blog que un CV. Y eso es lo que ha pasado en este país, que mientras Alemania fabrica técnicos medios, nosotros o licenciados o camareros. Todos quieren escribir columnas en los periódicos de mayor tirada cuando salen de las facultades. Que se vayan a Londres o a París a trabajar de lo que sea y aprendan inglés y francés. Con esos tres idiomas y un lápiz y un papel para hacer un dibujo irán a todas partes. Pero para eso, tendrán que escribir mucho y equivocarse. Eso es un blog. Una pizarra en la que estás escribiendo y corrigiéndote a ti mismo constantemente.

¿Eso tiene que ver con la cultura de la hipoteca que comentabas?

Y con la educación. Y con mamá, que no quiere que te vayas de casa.

¿Te ha sido sencillo pasar de ‘generación Mágnum a la generación 2.0’? [subtítulo del documental sobre su vida].

No sé por qué por tener 81 años tendría que ser un analfabeto electrónico. Estoy en la blogosfera y me siento muy bien, pero es que también en mi vida he tenido que pasar por montones de cambios. Una vez, cuando Francia estaba en guerra con Egipto, tuve que enviar una fotografía desde el Cairo a París a través de Milán. Primero la envié a Il Giorno de Milán, donde me hicieron el favor de retransmitirla. El rodillo del aparato, que se llamaba “Belino”, se tiró una hora y media dando vueltas para enviar una foto en blanco y negro. Era el año 57.

Pasaste 7 años en Oriente Medio ¿Cómo ves la revolución que se está produciendo?

Estoy encantando. No habíamos pedido permiso a la ONU para venderles armas a todos los dictadores que tiene en Norte de África, el Mashreq y Oriente Medio. Si surge Al Qaeda es porque mantenemos una muralla de dictadores que nos compran armas y no permiten democracias que no estarían siempre de acuerdo con nosotros. Aunque ya no se llame colonialismo, lo cierto es que hemos dejado ahí hombres de paja.

¿Qué papel crees que han jugado las redes sociales?

El Facebook, el Twitter y el Wikileaks están dejando en calzoncillos a la diplomacia norteamericana. Mucho encriptar mensajes pero todo se acaba sabiendo. Lo que pasa es que ahora se sabe de golpe, con dos millones de documentos que ha soltado el señor Assange.

¿Se ha perdido la investigación con el excesivo uso de las agencias?

No pasa nada. Las agencias van a desaparecer. Una de las cosas que ha traído Internet es la desaparición de los intermediarios. Es como si dijésemos que en la religión católica no hace falta el Papa o el Vaticano, sino que uno puede dirigirse directamente a Dios.

Y el modelo de negocio, ¿dónde reside en un periodismo con tantos emisores?

Desaparecen las corresponsalías –son muy caras-. A cambio, proliferan los free-lancer. Se mantienen las cabeceras de cuatro o cinco periódicos en cada país con un núcleo de periodistas de primerísima clase y muchos bloggers especializados que trabajan por libre. Y luego nacen montones de periódicos pequeñitos digitales. En Vigo conozco a unos chicos que se han montado un periódico de barrio y viven del anuncio de la carnicería o la peluquería. Cuado se haga la renovación generacional de la publicidad y se den cuenta del potencial de internet para acercarse a un cliente determinado, se entenderán unos y otros.

Veo muchas imágenes. ¿La que más haya marcado su carrera?

En la marcha de Washington en el 63. Mientras el corresponsal de ABC, José María Massip, se quedaba viendo el discurso de Martín Luther King Jr en la televisión de su casa, yo asistí a uno de los momentos más entrañables de mi carrera. Vi a una mujer negra llorando. Me acerqué. De camino al monumento a Lincoln, un blanco había tropezado con ella y la había dicho “¡Excuse me, Madam!” (Perdón, Señora). La mujer lloraba porque era la primera vez que un blanco la llamaba “señora”. Eso es el periodismo.

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